Triatlón de Elche

Hola!

Este sábado participé en mi primera prueba de media distancia, con las distancias reglamentarias, 1900-90-21, o casi esas. El lugar fue en Arenales, Elche.

Semanas antes, por diversos problemas en los pies, no pudieron realizarse del todo bien. Por suerte, el descanso de los días anteriores, pudo tapar bastantes pensamientos negativos en cuanto a pulso cardíaco, y en cómo iba a apoyar  mis pies durante veinte kilómetros.

El día de la prueba no hubo más problema que el de poder hinchar todo lo que desearía las ruedas. La salida desde la playa fue limpia y pude nadar a ritmo todo el tramo en solitario, luchando a ratos contra muchas olas. Observé con alegría que tenía dos buenos compañeros a pies, lo que significaba que no pasaría en soledad el principio del ciclismo, hasta que llegase más gente.

Tras una larga primera transición, monté en la bicicleta y pude sentir mucho viento. Mis dos compañeros de la natación, habían hecho algo más lenta la transición, así que no pude imitar a nadie con experiencia en esto, y empecé a pedalear, comiendo y bebiendo. Poco después, cogí la posición más cómoda que encontré, e intenté esforzarme lo que pude durante diría que casi 60 kms. A esas alturas, ya comí, bebí y llevé una cadencia de una manera más desordenada, sin pensar en los demás triatletas, estaba bastante cansado, quedando 2 horas en movimiento. Con los ánimos de un motorista y del público, el último  tramo con viento a favor se hizo bastante ameno.

Una vez llegado a la urbanización de Arenales, en la segunda transición, vi que solo había un triatleta delante mío. Tras ponerme los zapatos, corrí para cogerlo, y así llevar un ritmo controlado. Ir por sensaciones, es mi peor aliado a día de hoy. Desgraciadamente, a pesar de que era buen compañero de viaje, me despisté, y fui a un ritmo bajando más rápido del que debía. Se calentaron los pies, y en cuestión de 2 kilómetros, al llegar a la zona de camino, ya no podía apoyar la mayor parte de la planta, significó el fin de mi competición, y sólo pude caminar el resto de tramo a pie con cuidado. Fue casi una hora y media andando, en el que me apoyó mucho todo el público hasta el punto de emocionarme en la llegada. Otra experiencia.

Esta competición ha sido más sencilla de explicar que Portocolom, pero sigo sin finalizar un triatlón como a mi me gustaría. Espero ser más prudente la próxima vez, y acabar en condiciones, olvidando tanta competitividad que me inunda cuando suena la bocina.

Gracias a Toni y a Eva por acompañarme todo el viaje, ayudando en todo, a Bimont por la bicicleta y ajustes, a Jaume por prestarme las ruedas que tan bien me fueron, a Evasion por la alimentación y zapatillas, y a todo el grupo M3T capitaneado por Iván, por vivir tanto todo esto. Ahora queda mirar en que triatlón participar una vez me recuperé de las heridas.

 

Saludos