Nadador tardío

¡Hola! El pasado domingo competí en el 70.3 de Barcelona, una prueba con un circuito ciclista exigente, con gran nivel, y del que tenía el buen recuerdo de 2015, cuando realicé el que considero mi mejor media distancia. A las 7 de la mañana nos tiramos al agua para afrontar 1900 metros a una vuelta, circuito con forma de L. Los jueces nos pusieron en la misma línea de salida unos 10 minutos antes del bocinazo, algo a veces incómodo si el ambiente está frío, estás mojado, y no te puedes mover. No pasó nada, aproveché para relajarme y charlar con algún que otro triatleta, ya íbamos a sufrir mucho las 4 horas horas siguientes como para agobiarse. Una vez se produjo la salida, me desplacé a la derecha y empecé a nadar en línea recta (mentalmente), respirando lo justo, y confiando en mi trayectoria junto con mi habilidad natatoria a pesar de realizar la temporada más pobre de entrenamiento de agua que recuerdo (<10-12km agua media/semana), gran error.

Mi alejamiento de las pruebas ITU y una visión del deporte más laxa me han hecho bajar la guardia con mi natación, pero este domingo pude revivir lo que más me preocupaba durante mis primeros años en este deporte, sentir que el medio acuático no es lo mío.

Volviendo a la competición, tras las salida nadé unos minutos solo, me desorienté, tragué algo de agua, perdí visibilidad con mis lentillas bailando por mis córneas, y me di cuenta de que no conocía el sentido en el que debía realizar el circuito ni el color de las boyas a las que dirigirme. De golpe y porrazo tenía otra vez 15 años, cuando el sector de natación estaba totalmente fuera de mi control y generaba ansiedad. Más tarde recuperé visión, seguí a un par de triatletas, y acabé la natación, no sin preocuparme por llegar a la playa con una natación de 15 minutos, que me informaran de que tenía que volver al agua a realizar el circuito correctamente, y me tacharan de tramposo (perdiendo toda la credibilidad, reputación, y contratos millonarios derivados de mi intachable carrera como triatleta profesional). Por suerte, había hecho más metros y más lentos,  25 minutos, perdiendo unos 2  minutos con cabeza de carrera.

Un mal trago que me podría haber ahorrado con más cabeza. Tiene fácil solución, retomar cuando pueda la seriedad en la piscina y prestar atención en los briefings, pero no quita que el corto destierro marítimo me pareciese gracioso por los continuos comentarios que realizo y recibo, sobre el eficiente delfín que estoy hecho, ya que el hecho de que este año reduzca mis horas de entrenamiento no afecta a mis sensaciones en el agua.

Respecto al resto de competición, realicé una bici fuerte, relajándome solamente en alguna bajada, y corrí la media maratón de forma regresiva, más por mi estado de forma que por poco control del ritmo. Acabé 11º, no está mal para un nadador tardío que va de listo.

¡Hasta la próxima!